El tratamiento de la epilepsia es principalmente farmacológico. En más de la mitad de los enfermos el tratamiento farmacológico es eficaz al primer intento, un 20% de los pacientes
necesitan ajustes o combinar varios fármacos, pero aproximadamente otro 20% de
casos son incontrolables con los fármacos actuales y puede ser necesario
recurrir a la cirugía, aunque ésta no está recomendada en todos los casos. Los
fármacos utilizados son: la familia de los Bartituricos, son los más antiguos y
crean tolerancia, y la familia de las benzodiacepinas, mas modernos que los
anteriores y por tanto menos tóxicos.

El tratamiento quirúrgico, consiste en la extirpación total o parcial del tejido anormal del cerebro responsable de las crisis. El requisito principal es que la epilepsia sea focal, que la lesión perfectamente localizada sea accesible quirúrgicamente y poderse extirpar sin causar otros daños neurológicos.
Otra opción es la implantación de un electrodo para estimular el nervio vago. Consiste en implantar debajo de la piel a la altura de la clavícula un generador de impulsos similar al de los marcapasos cardiacos del que parten unos electrodos que estimulan al nervio vago a nivel del cuello. Se cree que este nervio conecta con muchas zonas del cerebro que están a menudo implicadas en la epilepsia.
Por otro lado, si los medicamentos no dan resultado, otra alternativa es llevar una dieta rica en grasas y baja en hidratos de carbono y proteínas, generando cuerpos cetónicos que realizan la acción del bloqueo de las neuronas; en algunas convulsiones infantiles han tenido mayor eficacia que los fármacos. Esta dieta cetogénica debe estar supervisada por un profesional, ya que puede tener efectos secundarios. Evitar:
El tratamiento quirúrgico, consiste en la extirpación total o parcial del tejido anormal del cerebro responsable de las crisis. El requisito principal es que la epilepsia sea focal, que la lesión perfectamente localizada sea accesible quirúrgicamente y poderse extirpar sin causar otros daños neurológicos.
Otra opción es la implantación de un electrodo para estimular el nervio vago. Consiste en implantar debajo de la piel a la altura de la clavícula un generador de impulsos similar al de los marcapasos cardiacos del que parten unos electrodos que estimulan al nervio vago a nivel del cuello. Se cree que este nervio conecta con muchas zonas del cerebro que están a menudo implicadas en la epilepsia.
Por otro lado, si los medicamentos no dan resultado, otra alternativa es llevar una dieta rica en grasas y baja en hidratos de carbono y proteínas, generando cuerpos cetónicos que realizan la acción del bloqueo de las neuronas; en algunas convulsiones infantiles han tenido mayor eficacia que los fármacos. Esta dieta cetogénica debe estar supervisada por un profesional, ya que puede tener efectos secundarios. Evitar:


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