Las crisis epilépticas son una de las urgencias neurológicas más frecuentes de la infancia. Los conocimientos acerca de su actuación y su tratamiento fuera del ámbito hospitalario no son proporcionales si lo comparamos con la información que tenemos de otras patologías también frecuentes en la infancia. En pleno siglo XXI y con toda la información que tenemos a nuestro alcance aún siguen existiendo muchos mitos y podemos afirmar que casi un 10% de los niños sufrirá una convulsión en algún momento de su infancia.
La exigencia en la escuela
Los niños con crisis epilépticas o los niños con crisis poco frecuentes pueden y deben seguir la misma escolarización si su capacidad intelectual es normal. Hay alguna creencia popular de que no debe formarse al niño para no interferir en la enfermedad. Esto se debe a una injustificada sobreprotección que perjudica en este caso al niño. Por lo que hay que exigirles como a los demás niños, teniendo en cuenta si existe alguna limitación o no que es muy poco probable, pero sin sobreprotegerlo.
La familia y el colegio
Las personas que construyen el entorno físico del paciente deben tener en cuenta una serie de factores psicosociales como son: la vivencia de la enfermedad, los medios familiares y escolares, las expectativas de los profesores y el trabajo en el hogar del niño con sus padres
Los mejor y lo más conveniente para el niño es que lleve una infancia lo más normal posible y esto se puede lograr manteniendo una buena comunicación entre padres y profesores y las dos partes con el niño y teniendo un conocimiento de la enfermedad por parte de la familia y del centro.
STOP AL “BULLYING” EN LA ESCUELA

Como en muchos otros casos los niños con necesidades especiales suelen ser un blanco fácil para el acoso de sus compañeros en el aula, este “Bullying” suele estar asociado a problemas de aprendizaje o fracaso escolar en el caso de esta enfermedad.
Los niños deben conocer que no por tener esa enfermedad que los diferencia de los demás compañeros tienen porque burlarse de ellos, al contrario deben protegerlos y conocerlos ya que son niños totalmente normales que juegan, aprenden y en el colegio debería de disfrutar de su infancia y juventud como todos los demás.















